Análisis Metal Tales: Overkill – ¡A dar caña!

Hoy nos encontramos con un nuevo indie para analizar en el blog un tanto irregular. Un juego que ofrece unos apartados algo por encima de lo que ofrece el restos de apartados, y eso le penaliza un poco a la hora de hacer una valoración final de lo que es en sí el título analizado, el cuál es Metal Tales: Overkill y está desarrollado por Zerouno Games.

Metal Tales: Overkill es un juego que le da mucha importancia a la música metalera, algo que se ve desde la portada del juego (si se adquiere en edición física), nada más poner el juego en la consola, en el propio título, e incluso en la primera escena de vídeo del juego.

En ella vemos un grupo metalero de mala muerte en medio de uno de sus conciertos. Todo era cervezas, cuernos al aire y diversión hasta que vemos que unas partículas parecen pulular por el ambiente (y no, no es Corona Virus, sino algo mucho peor). Esto hace que los espectadores se intoxiquen y se transformen en algo similar a lo que es un zombie. Y de ahí nuestro grupo de metal se convierte en nuestros aliados para salvar a todo el mundo. A base de la música, toca ponerse a redactar el resto del análisis.

Con vista cenital, y una creación de niveles procedurales, tenemos que ir avanzando en este Roguelike con nuestros instrumentos musicales, o los que nos encontraremos en el escenario, y eliminar a enemigos en cada uno de estas mazmorras. Típico del género, recordamos que cada vez que morimos empezaremos de nuevo desde el principio, con las mejoras eso sí, y con un nuevo diseño de la mazmorra, con ese desorden típico del género pero con todos los elementos que debemos coger en una habitación o en otra.

Las mecánicas del juego pecan por ser demasiado simple, pero a su vez también lo apremian, pues han sabido meter únicamente los combos más básicos y los que realmente después usaremos. Sí, son dos, pero mejor esto que no una larga lista de combos como ocurren en muchos juegos y que luego pecan de ser repetitivos, malos, o de lo complejo que son, no se utilizan luego.

El apartado técnico es un tanto irregular. Un apartado visual pobre, con escenarios un poco vacíos, algo reciclados y un poco repetitivo. En cambio, el apartado sonoro sí que cumple con creces el ambiente musical metalero del juego que pretende ofrecer. Otra cosa ya es que guste más o menos, ahí poco podemos decir.

El verdadero fuerte del juego, aparte del apartado sonoro, es el modo cooperativo que ofrece, da mucho más dinamismo a las partidas y le da un toque de frenesí a las partidas.

En cuanto a duración, el juego en sí nos lo podemos terminar en una tarde sin ningún problema, pero su rejugabilidad sí que multiplica un poco las horas e incluso da para que sea un juego rejugable durante ciertas tardes. El motivo por esta rejugabilidad es esa aleatoriedad de los escenarios y cada una de las habilidades de los diferentes personajes a elegir. Un elenco un poco corto pero al menos, diferenciados uno de los otros.

Concluimos el análisis de Metal Tales: Overkill diciendo que es un roguelike que pasará sin pena ni gloria incluso para los amantes del género. No destaca en absolutamente nada (el apartado sonoro, si no te gusta, por bueno que sea no tiene nada que hacer) pero lo que también es digno de destacar, es que este título no tiene nada realmente malo. Cumple con lo mínimo exigido en todos y cada uno de los apartados que nos ofrece.

Metal Tales: Overkill ya se encuentra disponible en formato físico para Nintendo Switch de la mano de Tesura Games.

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