Análisis Slipstream – Vuelta a los viejos tiempos

La nostalgia sigue presente en más de uno de nosotros y más cuando nos ponemos con alguna joya del pasado en nuestras pequeñas teles de tubo. Soy una de las personas que vivió los finales de los salones recreativos, un lugar que me encantaba y que sigo recordando con gran cariño por todo lo que se vivía ahí dentro. La pasión, las amistades, los lugares de encuentro, los piques en los beat em up, mis enganches al Super Pang, Snow Bros… En fin, tantas cosas que se me pone la piel de gallina con solo recordarlo.

Slipstream llega a consolas actuales para volver a aquellos maravillosos tiempos, uno en lo que solo queríamos recorrer kilómetros y kilómetros con tan solo mantener el pie en el acelerador. ¿Quién no recuerda el mítico Outrun? Pues Slipstream recupera algo de su esencia y encima añade alguna que otra característica la mar de interesante.

Recorrer bonitos paisajes a 200km, derrapando, disfrutando de una buena música ochentera… Tantas buenas sensaciones que meterse de lleno en el modo Grand Tour hace que vuelvas a aquellos maravillosos años.

Slipstream tiene bastantes modos de juego la mar de interesantes, donde destaca el que he mencionado anteriormente, Grand Tour. En este tendremos que recorrer cinco etapas intentando vencer a varios oponentes con alguna que otra cara conocida, mejorando nuestros tiempos e intentando que no se acabe la cuenta atrás.

Por otra parte, tendremos el ya clásico “Grand Premio” con su gran campeonato con carreras de cuatro vueltas y:

  • Cannonball: Carrera estilo rally con diferentes etapas conectadas.
  • Carrera única: Carrera simple con todos los circuitos disponibles y personalizable.
  • Contrarreloj: Una carrera contra nuestro fantasma con la mejora de tiempos en mente.
  • Battle Royale: Modo por eliminación.

Aún con toda esa variedad de modos, en lo que más destaca es en su jugabilidad endemoniada, ya que no solo hay que apretar el acelerador e ir a lo Toretto por cada una de las pistas, sino memorizarlas y saber cuando derrapar.

No es nada fácil, ya que el tráfico será un impedimento para poder conseguir nuestro objetivo, pero con paciencia y dejándote llevar, seguro que lo consigues en un abrir y cerrar de ojos. De todas formas, hay un pequeño añadido bastante interesante y al que llaman “Slipstream”, lo que da título a este juego.

Slipstream se activa mientras vamos a rebufo de cualquier coche, ya sea al que tenemos que vencer o al tráfico que nos hará pillar las curvas de la forma más rara. Una vez lo activamos, el coche pillará una velocidad que ni el mismísimo Marty Mc Fly usando el Delorean para viajar en el tiempo, aunque… se desactiva con cualquier simple choque.

Para finalizar este pequeño análisis, no me puedo olvidar de los buenos temas musicales retro ochenteros que acompañan en cada una de las etapas, siendo bastante buenos y pegadizos. Si a eso le sumas el toque nostálgico con el apartado técnico de las recreativas de entonces, el pack hace totalmente su magia.

En conclusión, Slipstream ha llegado a nuestras vidas para devolvernos a aquellos tiempos en los salones recreativos donde disfrutábamos con el gran Outrun. Es directo, accesible y bastante adictivo en cada uno de sus modos, por lo que si te lo tomas con paciencia podrás saborearlo hasta el infinito. Eso sí, si buscas algo más profundo y no tan arcade, no sería una buena recomendación.

Slipstream ya se encuentra disponible en Play Station 4, Play Station 5, Xbox One, Xbox Series, Nintendo Switch y PC

Más info: https://blitworks.com/games/slipstream/

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