Recuerdos del Pasado: Play Station – Nintendo 64

El pequeño Rober aún tiene muchas historias que contar y ahora le llega el turno a la primera consola de Sony, Play Station.

Me siento raro hablando de ella y más porque en casa siempre hemos tenido alguna consola Nintendo, pero hay que recordar el boom que tuvo entonces y más cuando las amistades del colegio no paraban de hablar de ella.

Antes de tenerla en mis manos, seguí quemando la Super Nintendo y de paso, me infiltraba en el dormitorio de mi cuñado para encender su Sega Saturn. Fue ahí donde descubrí los Tomb Raider y Resident Evil, pero para que una nueva consola llegase a casa, tenían que alinearse los astros.

Mis Padres no podían permitirse el desembolso de una Play Station o Sega Saturn de lanzamiento, por lo que la espera fue algo larga. Mientras que en el colegio me hablaban de la cantidad de juegos Disney, aventuras gráficas, simuladores y el mítico Final Fantasy VII, yo seguía con mi Donkey Kong Country, pero parece que al final, todo tuvo final feliz.

Mi Padre me sorprendió con una PS1 de segunda mano con el Tomb Raider 3 y el disco de Claire de Resident Evil 2, por lo que no pude aguantar la emoción. Una vez la tuve colocada en mi escritorio, me prohibieron jugar hasta el día siguiente, por lo que… No dormí nada. Cada vez que me levantaba para ir al lavabo visitaba la habitación donde la tenía puesta, la ojeaba con atención y pensaba “No me lo creo”.

Tras las primeras semanas quemando el Tomb Raider 3 e intentando no mearme encima con el Resident Evil 2, descubrí algo que me tuvo maravillado durante mucho tiempo, Crash Bandicoot y Spyro the Dragon.

Fue tal la sorpresa que disfrutar de un juego doblado y con esas cinemáticas, se llevaron toda mi atención, sin menospreciar los buenos plataformas que eran. No sé cuantas veces pude completar el Crash 2 y 3, así como el primer y segundo Spyro, pero la verdad es que estuve muchísimo tiempo con ellos y era algo que mi Padre odiaba un poco. ¿Por qué? Pues porque al final se sabia hasta los pocos diálogos que aparecían en el juego, aunque peor fue con Metal Gear Solid, algo de lo que ya pude hablar hace un tiempo en otro artículo.

Final Fantasy VII no fue mi primer RPG, ya que Illusion of Time en Snes aún tiene un gran hueco en mi corazoncito, pero si fue uno con los que quedé atrapado por su historia.

Lo peor fue con el descubrimiento de las aventuras gráficas como “Expediente X” o “Broken Sword”, eso sí fue un enganche insano y que me tenia atrapado por como se asemejaban tanto a una película de animación o Serie de TV.

Por último, durante un tiempo tuve un pequeño mueble que iba desplazando desde mi habitación al comedor, el cual tenia la TV de 12” y la PS1. Me hacia mi Nesquik y viciaba durante horas (Mientras no estuvieran mis Padres) en la comodidad del sofá al Metal Gear.

En fin, demasiadas historias perdidas en una cabeza con mil recuerdos. Con Play Station viví una gran época y hay juegos que no se van a quedar en el olvido como Bugs Bunny perdido en el tiempo, Moto Racer, Legend of the Dragoon, Disney Hércules, Disney Tarzán, 007 El Mundo Nunca es Suficiente, Destruction Derby, Driver, Tekken 3, Syphon Filter, Medal of Honor, Rollcage, Kula World, Gran Turismo, Final Fantasy VIII y IX, Discworld Noir, etc.

Para entrar de lleno a hablar de Nintendo 64, debo comentaros que la consola de Nintendo llegó a mis manos tras realizar un intercambio con un compañero de clase, entregando mi Play Station en el proceso. ¿Las razones? Como bien os he comentado al inicio del artículo, mis Padres no podían permitirse un desembolso tan grande y al final, casi todos los juegos e incluso estas algunas consolas, llegaron a mis manos a raíz de intercambios.

Nintendo 64, conocida desde un inicio como “La consola del vecino”, fue un boom mental para mí. Mientras disfrutaba de la primera Play Station, siempre me escapaba en las horas de la siesta a casa de un amigo, ya que me encantaba verle jugando al Ocarina of Time o Goldeneye.

Esas tardes fueron legendarias con piques al Mario Kart, multijugador del Goldeneye, el Goemon, Mario Party, Mario 64… En definitiva, hizo que la consola resonase en mi cabeza durante un largo tiempo.

Tras un largo tiempo y cuando estaba algo cansado de la primera Play Station, un compañero de clase me propuso intercambiarla por su N64 con expansión pack, a lo que le dije que si sin pestañear. Los pocos juegos que tenia de PS1 los llevé a una tienda de barrio donde podía intercambiarlos por otros juegos por tan solo 500-1000 ptas. y fue así como me hice con el Mario 64, Mario Kart 64 y Ocarina of Time. ¡Ah! La N64 de mi amigo no llegaba sola y entre algunos juegos se encontraba el Wave Race 64, Snowboard Kids y Diddy Kong Racing.

Solamente fueron esos seis juegos los que tuve en mis manos y las partidas multijugador se volvieron épicas. De todas formas, los recuerdos están algo difusos, ya que un tiempo después descubrí los ordenadores de sobremesa por mi hermana y dejé de lado algunas consolas, menos la Game Boy Pocket.

Años después, cuando ya había desaparecido la N64 de mi habitación, un buen amigo me la prestó durante un verano con el Majora’s Mask y Smash Bros. Pude redescubrir las aventuras de Link y quitarme la espinita clavada de no jugar la “supuesta” segunda parte del Ocarina, así como destrozar los mandos en el multijugador del Smash… Demasiadas bolsas de lacasitos desaparecieron esas tardes.

Esta Nintendo 64 prestada también tuvo su historia y ha durado muchísimos años, hasta el pasado mes de junio de 2020. ¿Tanto tiempo? Sí, ya que, tras aquel verano, se la devolví como bien habíamos concretado, junto a su maravillosa mochila roja ruinosa porque no tenia bolsas que dejarme. ¿Cuál fue el problema? La perdió, tal cual, pero su maravillosa cabecita estuvo torturándome durante años con que la tenía escondida y que se la había “robado”. ¿Qué hice? Me reuní junto al grupo de amigos el pasado mes de mayo y les propuse hacernos con una y regalársela junto al Pokémon Snap por su cumpleaños. Pues bien, la conseguimos y tuvo una pequeña sorpresa post-confinamiento y ahí fue cuando la tortura dio por finalizada.

¿Algún día aparecerá aquella N64 con pegatina del Majora’s Mask? El día que la encuentre, se va a acordar de mí toda la vida.

Con este artículo nostálgico cierro este año tan atípico y de paso, sacando a relucir vuestros recuerdos del pasado. Espero de todo corazón que estéis pasando unas buenas Navidades y recordar que, en nada, cerramos 2020 para dar comienzo un año del que esperamos demasiadas cosas.

¡¡¡Felices Fiestas!!

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