El bullying a través de Concrete Genie

Existen algunos juegos que desatan una serie de recuerdos que supuestamente habías olvidado, juegos creados con un sentimiento que a fin de cuentas representan cosas del día a día de una forma totalmente diferente.

Con Celeste viví una aventura en la que se mostraba la depresión y la ansiedad de una forma diferente, algo que me hizo conectar con Madeline y ayudarla a llegar al final de su historia, la superación.

Me gusta que algunos desarrolladores intenten desmarcarse de los juegos comerciales y muestren lo que han vivido en sus días a través del guión o directamente intenten ayudar a personas con problemas. Por mi parte he vivido situaciones de bullying en mi niñez, alargados hasta la fase de secundaria en algunos puntos y depresión que se me ha ido alargando en la veintena. Diría que no se supera, sino que se lidia con ello y se lucha por volver a estar bien o a lo que llamamos estar bien, ya que cada persona tiene su proceso de superación.

Igualmente, hoy no vengo a profundizar sobre la depresión, ya que para eso hay algunos artículos en el blog que más o menos cuentan mi pequeña historia, como por ejemplo “Los Videojuegos también ayudan en los malos momentos”, “La baja autoestima y la depresión afecta a las aficiones” y “Celeste y su forma de tratar la depresión”.

Hace unos días me puse a hablaros de Concrete Genie, la nueva obra de Pixelopus para Play Station 4. En dicho título se mostraban cosillas como el bullying, pero de una forma diferente que me llamó bastante la atención, por ello he querido escribir un artículo de forma reflexiva.

Ash es un chaval que echa en falta los buenos tiempos de su ciudad, en donde disfrutaba junto a su familia y el buen ambiente. Con el paso del tiempo la zona fue afectada por una catástrofe ambiental y con ello, toda la población acabó abandonando el lugar.

Lo bueno es que Ash se sigue aferrando a esas sensaciones que vivió en su día y sigue visitando la zona de vez en cuando para poder crear su arte en un blog de dibujo. El problema es que un grupo de chavales le hacen la vida imposible tildándole de rarito, maltratándole y destruyendo sus cosas.

¿Todo bien hasta este punto? Bien, sigamos. Los chicos de Pixelopus crearon un guión que muestra la realidad de hoy en día con un poco de ficción para darle algo de juego, pero eso no quita que le hayan dado profundidad a la evolución del protagonista y al grupo de chavales.

En el juego, Ash intenta superarse consigo mismo sin darle importancia a los demás aunque intenten destruirle. Su única misión es ayudar a recuperar el brillo del lugar de su infancia a través de los recuerdos y con ellos, plasmarlos en la pintura. Aunque no paran de perseguirle a lo largo de la aventura, Ash siempre sigue hacia delante, mostrando ese pequeño instinto de supervivencia para los que no solemos rendirnos y de paso, no perder nuestra propia esencia por los demás.

Llegado el punto, el juego nos muestra a través de imágenes la vida del grupo de chavales y es ahí cuando Ash se da cuenta que ellos tampoco lo han tenido fácil a lo largo de sus vidas, centrando su frustración en destrozar la zona o directamente ir a por el propio Ash.

A partir de ese momento, algo ocurre y es Ash el que debe ayudarles para que estén sanos y salvos. Ellos se sienten confundidos con la ayuda, pero es el mismo protagonista el que les da a entender que no les va a guardar rencor y que hay formas diferentes de poder solucionar las cosas y seguir adelante.

Me hace gracia como a través de las acciones, una persona decida cambiar por su propio pie. Hay pocos casos así y en mi vida, nunca vi arrepentirse a esas personas que me hicieron la vida imposible entonces. Aún así, a día de hoy no les voy a agradecer en la persona que me he convertido, pero si puedo decir que mi esencia no la perdí a través de sus acciones.

La vida son dos días, así que disfruta y sigue caminando. La vida es preciosa y aún con los problemas que tengamos, siempre habrá algo de luz para seguir hacia delante. Por mi parte, siempre agradeceré esa amistad que se fue haciendo más fuerte a lo largo de los años y que en menos de un año, presenciaré como pasa por el altar con una persona que la quiere por lo que realmente es.

¿Ha sido duro? Claro, todo lo es, pero lo que no se puede hacer es rendirse. Ambos sufrimos y juntos salimos reforzados, ya que tanto en los buenos como en los malos momentos hemos estado ahí para cualquier cosa.

Dedicado a Miriam M.

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